Cada temporada estival, aproximadamente entre noviembre y enero, La Araucanía se transforma para dar vida a lo que muchos consideran la ciclovía más hermosa del sur de Chile.
Se trata del circuito Manzanar–Malalcahuello, un trayecto donde los lupinos florecidos pintan de colores el paisaje mientras ciclistas y caminantes rodean montañas, volcanes y antiguos pasos ferroviarios.
Naturaleza y patrimonio en un solo viaje
El recorrido atraviesa un entorno que cautiva por su diversidad. La cuenta de Instagram ‘Lugares bonitos de Chile’ destacó que en esta travesía “podrás cruzar túneles, escoriales volcánicos y bosques, acompañado por atractivas vistas del volcán Lonquimay”.
A lo largo de la ruta también aparecen miradores, puentes y paradas que recuerdan el paso del tren por la zona.
Miradores, puentes y túneles con historia
Además, el mismo perfil subrayó que los visitantes podrán disfrutar “vistas hacia hermosos puentes como el río Punta Negra y Lonquimay, además cuenta con diferentes paradas donde estuvieron antiguamente las estaciones de ferrocarril”.
Son vestigios que dan cuenta de la conexión entre naturaleza y memoria industrial, y que han convertido esta ciclovía en una experiencia que mezcla paisaje, deporte e identidad territorial.
31 kilómetros para disfrutar sin apuros
Con un trazado que suma más de 31 kilómetros, el camino Manzanar–Malalcahuello es considerado por los viajeros como “uno de los paseos más entretenidos en la zona de Curacautín, Malalcahuello y La Araucanía Andina, sumando un total de más de 31 kilómetros de extensión”. El circuito puede recorrerse completo o por tramos, dependiendo del nivel físico y del tiempo disponible.
